ACTO CIVICO

Civismo

La idea de civismo procede del francés civisme, a su vez derivado del vocablo latino civis 
(que puede traducirse como “ciudadano”). El concepto alude a una conducta que se 
desarrolla en concordancia con las normas de convivencia que regulan la vida social.
 También puede vincularse al respeto por los instituciones y las leyes.


• El sujeto de civismo es la persona, el ser humano considerado individualmente 
es decir, el concepto no acepta un significado colectivo ni grupal, sino netamente
 personal e individualizado.


• El Civismo hace referencia prioritaria a la conducta personal e individual de la
 persona en su papel de miembro de una colectividad social
 —lo que suele expresarse como ciudadano.


• La causa por la que el Civismo se justifica es la búsqueda del bien general de la sociedad:
 ciudadanos que actúan correctamente facilitan la vida en común y
 crean un orden estable propicio a la prosperidad.


• Las raíces etimológicas de Civismo vienen del latín, donde civitas significa ciudad y civis,
 ciudadano —algo claramente referido a parte esencial de la naturaleza humana que es el
 ser sociable,
 el vivir en sociedad.


• Ese papel de ciudadano definido como Civismo incluye normas de comportamiento que
 son usadas para emitir juicios sobre la conducta como ciudadano de cada persona —
pudiendo así calificarla como buena o mala conducta.


• Es decir, el Civismo significa la existencia de deberes de la persona en su papel de 
ciudadano —obligaciones de actuar correctamente y que significa como mínimo el respeto a las leyes y 
reglamentos de la sociedad en la que se vive.


• Si el respeto a las leyes es la parte más básica y el estándar mínimo que establece el Civismo,
 su concepto integral va más allá para incluir facetas del comportamiento personal que incluyen normas de urbanidad, cortesía, 
amabilidad y buena educación —todo referido a la relación con otros.


• Más todavía, el Civismo incluye la responsabilidad del ciudadano de participar en el gobierno de la sociedad,
 en su política: conocer, votar, pensar con responsabilidad, razonar, incluso ser parte de las instituciones políticas.


• El Civismo, en su esencia misma, no es más que la aplicación de la Regla de Oro en el papel de ciudadano: 
tratar a los demás como uno mismo quisiera ser tratado —y en este sentido presenta un criterio universal absoluto.


• En cada sociedad, en cada momento, pueden presentarse ciertas normas variables, especialmente en los aspectos de 
costumbres en el trato entre personas, costumbres de comida y demás —que producen el llamado  
choque cultural: la desorientación sorpresiva ante normas sociales diferentes, y hasta incomprensibles.
El que algunas reglas de urbanidad sean distintas en cada lugar no significa que el principio general cambie. 
Al contrario, sigue siendo el mismo de respeto a las leyes, más cortesía, amabilidad y demás.


• El Civismo necesita entenderse como una actitud general del ciudadano, como una virtud —es decir, 
una forma habitual de comportamiento que forma un patrón consistente de conducta;
 jamás un comportamiento aislado.


• Si bien el Civismo contiene un reclamo de normas que logran una vida en común más ordenada y de mayor confianza, 
nunca contiene llamado alguno de subordinación de la persona, ni una disminución de la dignidad
 individual de unos frente a otros.


• Existen ejemplos claros y obvio de Civismo, como no usar estacionamientos dedicados a personas discapacitadas,
 no tirar basura en la calle, votar en elecciones, ceder el paso a peatones, usar pasos peatonales, ayudar a damnificados de 
tragedias naturales, no impedir el tránsito en vías públicas y muchos más.


• Es claro que la referencia es personal, que el Civismo tiene su origen en cada individuo y la conducta que este tenga
 —la que puede ser individual o en grupo, pero sin perder el rasgo personal único.
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Alguien que no respeta las normas de tránsito, arroja papeles en la calle, escucha musica a todo volumen en horas de la noche y destruye los bancos de un parque por diversión, en cambio, no está respetando las normas propias del civismo.

Por lo general se entiende que el civismo parte de la educación: es necesario saber qué es lo que se debe respetar y por qué. Quien conoce las normas de convivencia y comprende que transgredirlas provoca un daño, es probable que actúe con civismo.
 

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